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Si tu
madre dice que te quiere…
Por Rubén
Darío Buitrón
“Si tu madre
dice que te quiere, verifícalo”. Con esta metáfora, el maestro nos enseñaba la
máxima del oficio: un periodista jamás debe creer lo que le dice una fuente,
por cercana y creíble que pudiera parecer.
Ha recordado
esa lección no solo de periodismo, sino de sentido común, luego de leer en la
revista Semana, de Colombia, que en el tema del ataque a un campamento de las
FARC el pasado 1 de marzo, la Policía es una “fuente confiable”.
Así se
intenta justificar una serie de actitudes de cierta prensa colombiana alineada
con el presidente Álvaro Uribe: acusar con pruebas no verificadas ni
investigadas y luego retractarse a medias, bajo el argumento de que los
documentos presentados fueron entregados por la “fuente confiable”.
Es un grave
error conceptual. Los periodistas tenemos la obligación de seguir los
procedimientos básicos para construir la noticia: recoger la información,
chequearla, contrastarla, cruzar con otras fuentes y publicarla solo cuando la
noticia tenga todos los soportes.
Ya lo decía
el maestro Kapuscinski: “El periodismo tradicional difunde lo que el poder
político o las fuentes oficiales quieren que se divulgue en su propio
beneficio”.Afortunadamente para el periodismo ético, en la propia Colombia no
todos han seguido el juego geopolítico-mediático.
María Teresa
Ronderos, periodista y catedrática, reflexiona que “El error de El Tiempo no
fue un incidente aislado del cual se pueda culpabilizar solo al diario o a sus
editores. Es el producto del tono exaltado con que hemos venido informando los
medios en estas semanas de crisis. Es la gota que rebasó la copa de la
crispación nacional. Y bien nos viene de aviso para pensar un poco lo que
estamos haciendo”.
Ronderos hace
una autocrítica rotunda: “los medios colombianos hemos reaccionado ante la
crisis con Ecuador con cabeza caliente y nacionalismo exacerbado. Demasiada
euforia por la muerte de Reyes no nos dejó ver el tamaño problema causado por
la forma cómo se hizo; por demasiada pasión alrededor de cómo Uribe había
sorteado la crisis en la Cumbre de Río en Santo Domingo, perdimos distancia
frente al pésimo manejo de la relaciones exteriores que nos llevó a esa
situación”.
En otras
palabras, difundir de manera apresurada y “patrióticamente encendida” un dato
nos lleva a cometer graves errores que no solo atentan contra la confianza del
público en la prensa, sino que, en el peor de los casos, huele a vinculaciones
oscuras.
María Teresa
lo reafirma: “Hacer patria no es hacer patrioterismo. No es arroparse con la
bandera, ponerse la mano en el corazón para cantar el himno, reproducir
mentiras y desear la muerte al enemigo. Hacer patria es procurar por la
sensatez, buscarle las salidas menos sangrientas y menos onerosas en
sufrimiento humano. Y en esa labor los medios podemos (y debemos) hacer mucho
más y mejor”.
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