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Javier Darío Restrepo: El
patrioterismo es antiético
Por Rubén Darío Buitrón
“Solo siendo un periodista y un
medio independiente puedes ser crítico del poder y manejar la información sin
emociones sino con inteligencia y razón. No obra correctamente un periodista
que apoye a cualquier poder”. JAVIER DARÍO RESTREPO.
¿Cómo
hacer un periodismo que contribuya a la paz y no eche leña al fuego del
conflicto? En la reciente crisis entre Ecuador y Colombia, medios de ese país
se alinearon con la tesis de ahondar ese conflicto…
Cuando hay
guerra o conflictos en la frontera hay confusión. En esos momentos es cuando
necesitas hacer el mejor periodismo. El periodista tiene que contribuir a
desvirtuar la confusión con claridad y sobre todo honestidad en la información.
Si hay una información clara y honesta contribuyes a la paz. Esa es la gran
deuda de los periodistas y los medios cuando abordan los conflictos.
La verdad
por encima de cualquier cosa, incluso del interés de un Gobierno o un Estado…
Los países en
conflicto requieren la verdad de lo que está sucediendo, por encima de
cualquier otra cosa y cualquier otro interés. Hay un segundo elemento
importante: cuando se producen esas crisis la opinión pública tiende a
radicalizarse y el nacionalismo se vuelve una enfermedad muy peligrosa porque
distancia posiciones y no ayuda al diálogo ni a la paz. Los medios que
contribuyen al nacionalismo o al patrioterismo hacen un trabajo antiético.
¿Patrioterismo
periodístico que no mide consecuencias ni es leal con la verdad?
El
nacionalismo enfermizo y ciego solo ha traído desastres. Pero el principal
desastre es que impide que la gente piense inteligentemente y la lleva a pensar
únicamente con los sentidos, juega con su sensibilidad y nubla su inteligencia.
En épocas como esta se requiere que el periodista, aunque ame su país, su
tierra y su gente, vaya más allá de sus sentimientos y sienta la necesidad de
contar a la población lo que esta necesita saber para entender mejor el
problema y no para agravarlo o crear enemigos falsos.
¿El
periodista debe alinearse con una tesis de Estado?
Jamás. El
periodista no debe alinearse ni con gobiernos ni con naciones. Debe alinearse
con la población y con el objetivo de prestar el mejor servicio a toda esa
población. Es un objetivo y una ética que siempre debemos manejar, pero mucho
más cuando se produce una crisis.
En la
aclaración que hizo diario El Tiempo de Bogotá, al día siguiente del error con
la fotografía donde supuestamente aparecía el ministro ecuatoriano Gustavo
Larrea y el guerrillero Raúl Reyes, pidió disculpas por el error pero en uno de
los párrafos dice: “esto perjudica a la causa del Estado colombiano”. ¿El medio
de comunicación tiene que alinearse con causas?
No le
corresponde a un medio alinearse con causas por más nacionales o del Estado que
fuesen, puesto que se está informando para que la gente tenga una mayor
claridad, y sobre todo para defender la paz entre las naciones. El periodista
tiene que dar una información que sea a la vez rigurosamente exacta pero que
sea también creíble.
Un error
de este tamaño más bien contribuye a la pérdida de credibilidad de la sociedad
en la prensa…
Cuando el
periodista de cualquier país distorsiona la verdad, ya sea por prisa,
negligencia o falta de una metodología de investigación, está en primer lugar
contribuyendo a que lo que se dice en su país no se crea. El Tiempo estaba
publicando una foto proporcionada por la Policía Nacional. Pero hubiera hecho
un gran beneficio a la sociedad y a los dos países si previamente verificaba.
Si se tomaba el espacio para la comprobación hubiera concluido que era una
fotografía que no había sido analizada suficientemente, por tanto no debía
publicarla. El alinearse de una manera irracional con un gobierno o una nación
lleva a cometer graves errores técnicos y periodísticos que al final terminan
perjudicando a la compresión de los hechos y a la reconstrucción de la paz.
El caso de
la fotografía no es el único, entonces…
En Colombia
los medios se apresuraron a publicar todo lo que decían de los computadores que
supuestamente encontraron en el campamento de Reyes cuando todavía el material
de esos computadores no había sido analizado técnicamente. Eso ya puso en tela
de juicio la exactitud del material periodístico. El error, desde luego, lo
había cometido la Policía. Cómo es posible que el director de la Policía
apareciera dando datos de esos computadores sin entregar el examen previo a una
misión técnica, como se hizo después.
Ahí el
problema es que, por alinearse con la causa, le crees a la fuente oficial sin
contrastar ni analizar…
Claro.
Tomaron la información del director de la Policía como si fuera una información
con técnica forense y hubiera sido confirmada, pero no se había hecho. Con todo
eso se ha ocasionado un gran daño en la opinión y se ha perjudicado gravemente
la credibilidad de los medios.
Ahora,
Javier Darío, hablemos del problema que el director de El Tiempo, Enrique
Santos, admitió en una entrevista con Radio Caracol al día siguiente del error:
la relación entre poder y prensa. Como sabemos, en el caso de El Tiempo es
mucho más grave, ya que el director es el señor Santos, el vicepresidente de la
República es otro Santos y el Ministro de Defensa es Santos también. ¿Cómo
perjudica a la credibilidad del periodismo en general, no solo de El Tiempo,
esa relación demasiado estrecha entre poder político y medios?
Hay una norma
que los códigos de ética están repitiendo constantemente y es la necesidad de
que el periodismo tome claras distancias con el poder. No está obrando
correctamente un periodista que estuviera apoyando a cualquier poder, sea
gubernamental, político, económico, religioso, lo que sea, porque el papel del
periodista es ser crítico del poder, pero para que pueda ser crítico debe poner
distancia tanto entre la versión oficial como entre la oposición cerrada. No
cabe en un buen periodismo que se oponga a ciegas ni que acepte cualquier
versión porque se trata de una tesis oficial. Solo siendo independiente puedes
estar en capacidad de ejercer una crítica del poder.
La
independencia es un concepto muy importante. En Ecuador se nos ha criticado a
algunos medios porque hemos investigado ciertas anomalías dentro del Ejército,
por ejemplo bandas de sargentos y cabos que presuntamente vendían armas a
grupos irregulares o la mala situación de las tropas ecuatorianas en la
frontera norte. Alguien ha dicho que no es “patriota” publicar esas cosas justo
cuando hay un conflicto.
Esa misma
situación se presenta aquí en Colombia. Es la tendencia de los gobiernos a
envolverse en la bandera patria, y resulta que la bandera patria está encima de
gobernar democráticamente. El periodista comete un error al creer que tal
gobernante es la Patria o que tal institución es la Patria. Hay un gran error
en esos conceptos. El gran beneficio para la Patria es que existan ojos
vigilantes que señalen los errores, las faltas que cometen contra los intereses
de la Patria, y en ese sentido el periodista cumple una función que es
irremplazable, porque generalmente todas las personas tienen intereses que de
alguna manera los limitan a la hora de hacer crítica. Insisto que el periodista
debe ejercer esa crítica de una manera independiente, incluso de sus afectos
personales.
Muchos
dirán que es una utopía este planteamiento…
Sé que suena
a utopía, pero justamente esa es la utopía que hay que tener en mente para
apuntar a algo grande e importante a la hora del quehacer, de ejercer en la
práctica las virtudes ideales del periodismo. Esta virtud de la independencia
lleva al periodista por encima de cualquier discusión, de cualquier persona, de
cualquier poder y, en el caso de que haga un trabajo ético, ahora sí al
servicio de la Patria.
¿Existe el
concepto de “periodismo patriótico”? ¿ Qué es ser un periodista que ama la
Patria?
Yo creo que
el conflicto con el periodismo aparece cuando la Patria está vinculada a
intereses personales o de grandes poderes económicos. La noción de patria,
etimológicamente, es “la tierra de los padres”, por tanto está hecha de
elementos que a veces son afectivos pero que son, sobre todo, la cultura y la
historia de una sociedad. Pero esa cultura e historia de la sociedad no se
detienen únicamente en lo que son unas instituciones o personas con poder.
Si durante
un conflicto diplomático como el de Colombia y Ecuador el periodista revela
cosas internas del país, ¿atenta contra la seguridad o la soberanía nacional, o
está cumpliendo su deber?
Depende de la
naturaleza de lo que revele. Si son casos que comprometen la seguridad nacional
obviamente está atentando contra el interés público, pero si son datos que
contribuyen a un nuevo conocimiento de la situación y por consiguiente a
fortalecer la capacidad de la sociedad para tomar una decisión inteligente y
firme, son datos que están contribuyendo al interés público.
¿Y si el
periodista sabe cosas reservadas, debe informarlas?
Es otra
pregunta esencial. ¿Hasta dónde va el secreto que el periodista debe observar
sobre asuntos que se entera cuando está haciendo su trabajo? Hay cosas que un
periodista sabe que no se deben informar si comprometen a la seguridad pública
o la seguridad de las personas.
En tus
talleres muchas veces hemos hablado de que el único compromiso del periodista
es con el bien común. En el caso de un conflicto entre dos países, entendemos
que el bien común es la paz, no la guerra…
El bien común
es una frase bastante compleja, sin embargo, es lo que guía al periodista y hay
que tener en cuenta que la gran clave para decidir qué es lo que más sirve al
público y a quién está favoreciendo o perjudicando con lo que informa. El
periodista hace mal su trabajo si tiene confusión sobre cuál es el amo al que
sirve: a veces piensa que el amo es el periódico, o el director del medio, o el
anunciante, o el gobierno. Si cree eso estará haciendo un periodismo mediocre y
peligroso…. La mayor calidad periodística se produce cuando se la orienta en la
búsqueda del interés público. Y claro que el interés público es la paz, jamás
la guerra.
¿Hay un
lenguaje específico que debemos usar los periodistas para generar un ambiente
de paz y no consolidar la beligerancia?
Más que
lenguaje te diría que debemos reportear, investigar, acercarnos al “otro lado”,
por llamarlo así. Todo cuanto contribuya a un mejor conocimiento de los otros,
de los que supuestamente son nuestros adversarios, será importante para romper
prejuicios y acercarnos.
Pero si lo
hacen desde la subjetividad y las emociones, no ganaríamos mucho…
No hay que
olvidar que tanto la paz como la guerra comienzan en la mente de las personas y
el periodista es el único que tiene el privilegio de entrar a la mente de las
personas todos los días. De modo que él es el responsable de los sentimientos y
las opiniones que construyen las personas a través de la información.
¿Qué
debemos aprender los periodistas y los medios del error cometido por el diario
El Tiempo cuando dice que confió en una fuente oficial que supuestamente era
seria y que la publicó justamente el día que la OEA se reunía en busca de un
acuerdo?
Aquí hay algo
que no está dicho allí pero vale la pena subrayar: el periodista a medida que
avanza en experiencia aprende que toda fuente miente, así sea la fuente más
alta. Aquí el periodista del diario El Tiempo pareció creerle a la Policía pero
resulta que de la Policía hay que desconfiar cuando informa, sobre todo cuando
informa en situaciones críticas. Además hay que tener muy claro que toda
información debe ser investigada siempre…
Antes de
publicarla…
Particularmente cuando hay crisis hay que desconfiar de todo, en especial de la
prisa. Fíjate que eso apareció en la aclaración del periódico: “nos traicionó
la prisa con que usualmente se da asunto a una información”.
¿Considera
usted que hay una campaña mediática de la prensa colombiana?
Es muy
difícil emitir un juicio acerca de campañas mediáticas intencionadas. Habrá que
esperar que pase la crisis y hacer una investigación seria. Puede ser que
exista eso. Hay apariencias de eso pero tendríamos que confirmarlo.
¿Cómo
podemos contribuir los periodistas ecuatorianos y colombianos, desde nuestro
ejercicio diario, a reconstruir las fraternas relaciones entre los dos pueblos?
Hace una
década hubo de ustedes mismos una experiencia muy importante que yo creo que
debiéramos recoger nuevamente. Fue un encuentro que se hizo entre periodistas
ecuatorianos y peruanos en aquel conflicto limítrofe de 1995. Esos periodistas
se reunieron y surgieron una reflexiones ejemplares en el sentido de llegar a
la conclusión de lo que nosotros como periodistas podemos hacer para contribuir
a la armonía de nuestras relaciones.
Pero
siempre sobre la base de los hechos y de la búsqueda de la verdad, porque de lo
contrario se vuelve un gesto frágil que fácilmente se disuelve en el transcurso
del tiempo…
Lo único que
al final debe primar para volver a entendernos es el diálogo, pero un diálogo
basada en la sinceridad, en la credibilidad y el conocimiento de la verdad. La
verdad completa e independiente, y sobre todo una verdad que sea entregada como
respuesta a la responsabilidad que tenemos con nuestras sociedades.
Generalmente los conflictos bélicos, fronterizos y diplomáticos están basados
en mentiras y eso ahonda las crisis.
Es decir,
la verdad lleva a la paz. No hay otra fórmula…
No la hay.
Todo lo que está basado sobre una mentira o sobre una estrategia oculta nunca
contribuirá al entendimiento. En cambio la paz siempre estará fundada en la
justicia y en la verdad.
Y eso es
lo esencial para nuestro trabajo…
Si el
periodista da ese aporte de verdad y de justicia está dando lo mejor para
buscar la paz. Nuestro único compromiso es con la verdad y con la paz.
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Ficha
Nombre: Javier Darío Restrepo.
¿Quién es?: Periodista colombiano, experto en ética periodística,
catedrático y conferencista, con 49 años en prensa escrita y 25 en
televisión.
Trayectoria: Fue miembro fundador de la Comisión de Ética del
Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre
Comunicación y Cultura. Laboró como columnista de los periódicos El
Colombiano y El Espectador. En el primero y en El Tiempo fue Defensor
del Lector.
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