Escucha en ON LINE

 

Lvc Radio, fué fundada en 1946.    En este 2008 cumpliremos 62 años al servicios del país.
Página Principal
 

Medios en el Medio

Información de contacto

Teléfono: 593 5 2 690508

Fax: 593 5 2690305

Dirección : Montúfar 1014 y Aguilera

E - MAIL : gerente@lvcradio.com mnevarez@ma.pro.ec

 

rubendariobuitron@yahoo.co

Pasión por silenciar

Por Rubén Darío Buitrón   

 

La censura tiene que ver con otras patologías: la intolerancia, la obnubilación y el autismo ideológico.

El censor –dice el premio Nobel J.M. Coetzee- actúa, o cree actuar, en interés de la comunidad. Pero “los males que encarna y los que fomenta son mayores, a largo y medio plazo, que cualquier beneficio que (supuestamente) se derive de la censura”.

Coetzee no es optimista con el futuro de la libertad de creación y expresión: “Podemos prever, fácilmente, la clase de censores que vendrán mañana: ignorantes, negligentes o vilmente codiciosos”.

El poder, cualquier poder, tiene entre sus pasiones una esencial para sostenerse: el silenciamiento.

A veces prefiere ser sutil: antes que la censura promueve la autocensura. Antes que la eliminación al crítico usa la advertencia y la amenaza. Antes que la negación al diferente opta por cerrarle espacios y acorralarlo. Antes que el ataque directo deja que sus fanáticos hagan el trabajo sucio.

Otras, cuando su entorno se le vuelve favorable, es drástico, cruel, inflexible. Sin eufemismos ni dudas, ordena. Y la censura va. Y en el silencio post-censura el placer encuentra su esencia. Y en los espejos multiplicados el ego se mira enorme, potente, limpio: el gran benefactor de la sociedad ha cumplido su deber ético y cívico. Gracias a él los ciudadanos no nos contaminaremos con basura contestataria, antiestética e inmoral. Una vez más han sido reivindicadas las normas fundamentales de la cotidianidad políticamente correcta.

¿Hay razones para la actual alarma social? Hace tiempo que en Ecuador se instaló la pasión por silenciar. Un alcalde de Quito prohibió la exhibición de la película “La última tentación de Cristo”. Un intendente de Guayaquil impidió la presentación del filme “La luna”. Unas monjas cuencanas rechazaron la presencia de una instalación artística en su convento: según ellas, era ofensiva porque el mensaje estético incluía una canoa con peces muertos. Un alcalde de Guayaquil auspicia la impresión de un texto literario a condición de que la autora cambie “el título escatológico” de su novela. Un funcionario gubernamental de esa ciudad exige que saquen de una muestra la obra que, según él, atenta contra la dignidad de la institución que representa. Otro funcionario público, propietario de una radio cuyos contenidos se basan en el chiste burdo, amenaza con prohibir, bajo el cargo de impropia, la difusión de la serie Los Simpson. Un radiodifusor pro-gubernamental cierra el teléfono a quienes intentan ser críticos con el Presidente.

La pasión por silenciar es patológica y vocacional. Para el poder no es suficiente crear una atmósfera de auto-represión, violencia verbal y miedo. Hay que censurar. El poder que no siente precedentes no es poder. 

 

Entérese:  

Lo que se expresa del Libro "Absurdos Cotidianos"

 

Bernard Fougéres, columnista del Universo, opina sobre Rubén Darío Amor es luz en política

 

Otros artículos de opinión

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS  A  LVCRADIO.COM