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rubendariobuitron@yahoo.com
Periodismo
confundido
Por Rubén
Darío Buitrón
La crisis en
la frontera norte ha desnudado una realidad: la prensa ecuatoriana no estaba
suficientemente preparada para informar sobre un conflicto diplomático donde
pesan la influencia del gobierno de Estados Unidos, el equilibrio geopolítico
continental y la guerra fría entre el neoliberalismo y el populismo
socialista.
Se trata de
una realidad que hace rato venía madurando y que los medios no alcanzamos a
prever. ¿Teníamos idea de los graves efectos colaterales de la guerra entre
fuerzas militares e irregulares del país vecino?
El Plan
Colombia empezó en el 2000, con apoyo de la Casa Blanca y un presupuesto
inicial de 3.000 millones de dólares. El
programa, cuya segunda parte ya en ejecución se denomina Plan Patriota, es un
ambicioso y controvertido proyecto concebido para disminuir la producción de
drogas y resolver el conflicto armado d el país vecino.
El elemento
más controvertido del plan son las fumigaciones aéreas para erradicar los
cultivos de coca en extensas zonas selváticas.
Las críticas,
según reportes científicos, se debe a que produce daños a los cultivos lícitos
y tiene consecuencias de salud contra los campesinos expuestos a los
herbicidas.
Los críticos
del Plan alegan que parte de la ayuda ha llegado a fuerzas de seguridad
comprometidas con grupos paramilitares que, igual que los grupos guerrilleros,
atentan contra sectores civiles y movimientos sociales.
Era
previsible que el Plan trajera consecuencias para el Ecuador: el más dramático
es el desplazamiento de miles de colombianos, quienes han cruzado la frontera y
hoy viven en nuestro país en calidad de refugiados por el miedo a las masacres,
asesinatos y secuestros a civiles por parte de paramilitares y guerrilleros.
Pero los
sucesivos gobiernos, incluido el actual, han pecado de negligencia y poca
visión estratégica. En su momento hablaron de la urgencia de desarrollar
“fronteras vivas” y aplicar un presunto Plan Ecuador, pero no lo han hecho.
¿Y la prensa?
Con pocas excepciones, los medios fuimos dejando el tema “para después”, como
si Colombia estuviera lejos, y dimos prioridad a la tradicional agenda
doméstica donde la retórica política, la macroeconomía, la farándula y el
fútbol son la noticia de hoy que mata la de ayer.
Ahí están las
consecuencias. El ataque al campamento de las FARC en Ecuador nos sorprendió a
todos, tanto que hay una inocultable polémica acerca de qué tipo de información
hacemos frente al conflicto: eres “izquierdista” si criticas las entrevistas al
presidente de Colombia donde no hay confrontación periodística, pero eres
“cómplice de Uribe” si exiges investigar los supuestos vínculos entre las FARC
y políticos ecuatorianos. No falta quienes ven fantasmas antipatrias o
patrioteros en determinadas coberturas.
¿Un problema
de visión política? Quizás. Pero también un problema de periodismo: nos falta
equilibrio y cabeza fría. Confundimos pasión por el oficio con pasión por la
ideología. Y así confundimos al país.
Entérese:
Lo que se expresa del Libro "Absurdos
Cotidianos"
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